Mensaje del Padre Miguel Ángel

El Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido(Lc 19, 10)

El significado de la palabra Adviento, “llegada, venida”, nos introduce en el misterio de la presencia del Señor que ya ha venido como hijo de hombre, en la humildad nuestra carne para salvarnos, y que no dejará de venir hasta que venga en gloria y majestad, como Hijo del Hombre para buscar y salvar todo lo que estaba perdido.

               Como resultado de la Asamblea parroquial comparto con vosotros tres cosas que en muchas ocasiones hemos perdido: la fe del corazón, la alegría de ser familia y nuestros mayores. Quizá lo primero es tomar conciencia del enorme valor de estos bienes, que no siempre somos conscientes de haber perdido, o de que estén amenazados. Y preguntarnos: ¿Podríamos hacer algo juntos para recuperar lo perdido? Es el Señor el que viene a hacerlo en este Adviento, pero cómo podemos colaborar. Aquí os dejo unas cuantas invitaciones que nos pueden ayudar.

Recuperemos la fe del corazón

               Durante este Año Jubilar hemos dado gracias por el don de la esperanza que está volviendo a tantos y corazones y que también respiramos en el ambiente de nuestra parroquia. Y hemos ido constatando que en muchos casos lo que había debajo de la esperanza tan mermada era una auténtica crisis de fe. Sois muchos los que habéis dato testimonio de cómo la gracia os hacía crecer en la confianza personal en Jesucristo, y percibir la necesidad de pedir mucha más fe.

               En este año en que la Iglesia celebra los 1700 años del Concilio de Nicea, y el tesoro del credo de Nicea Constantinopla, -el credo largo de la misa-, también nosotros queremos abrirnos al Señor, para decir de un modo nuevo, realmente confiados, “CREO, creo en un solo Dios”. No se trata sólo de decirlo, sino de una fe que nace del corazón. Poder decir “Creo en un solo Señor, Jesucristo…de la misma naturaleza del Padre”, significa que creo que Jesucristo realmente es Dios y que tiene poder para salvarme. En Él pongo mi confianza, Él es mi seguridad.

               ¿Cómo crecer en esta fe? Oremos, oremos y oremos pidiendo al Señor que nos aumente la fe. Dediquemos tiempo de calidad a la escucha de la Palabra, participemos en el silencio de la Adoración Eucarística, y reconozcamos nuestro pecado, y en especial tantas faltas contra la fe. Os invito de modo especial a participar en la celebración comunitaria del perdón, suplicando una fe nueva para mí y mis hermanos.

Primera invitación: Celebración comunitaria de la penitencia, miércoles 17 de diciembre, 19,45h.

Recobremos la alegría de ser familia

               Como Iglesia algo esencial es que somos familia, la familia de los hijos de Dios. Y estamos llamados a vivir en familia. Así nos soñó y nos creó el Señor, a imagen suya. Nuestra familia es el regalo más bello donde aprendemos a amar y ser amados. Cada familia, aún con sus carencias y heridas, es única. Cuidemos en este Adviento nuestras familias, y preparemos una Navidad en que nuestra familia sea importante. Se aprende a ser familia con Cristo en el centro, a imagen de la Santa Trinidad. Se aprende a ser familia con otras familias, en la Iglesia. Mézclate, sal de esa zona de confort que, sin embargo, vacía las venas, y visita a tus familiares, dedica tiempo a los tuyos, y ven a la Iglesia. Aquí te dejo dos invitaciones para que compartamos juntos en la Iglesia.

Segunda invitación: Concierto de Navidad para todas las edades, sábado 13 de diciembre, 18h.

               Será un concierto pensado para familias con niños, para nuestros mayores y para cualquiera que quiera acercarse al misterio de la Navidad. La entrada es gratuita, pero los fondos que se recauden irán destinados a Cáritas parroquial. Vienen varios grupos y artistas católicos que colaboran con este fin solidario de hacer Iglesia y ayudar a los que lo necesitan.

Vayamos a buscar a nuestros mayores

               Hemos caminado todo un curso con esta preocupación por los mayores de nuestra parroquia. Gracias al camino del proyecto Tenéritas, hemos dado muchos pasos. Hemos programado actividades para convivir mayores y jóvenes, hemos hecho el “libro del mayor” para que los mayores sientan a su parroquia cercana con ellos. Un gesto de cariño, una llamada es esencial. Y comenzamos una nueva etapa. Hay un buen grupo de hermanos que se han formado para visitar a los ancianos que están en sus casas y no pueden venir. Y es que, casi sin darnos cuenta, el enemigo nos “roba” a nuestros mayores. ¿Dónde están? ¿Dónde están los tuyos y los míos? ¿y los nuestros, los de nuestra parroquia y nuestro barrio? ¿Los hemos perdido? Algunos están con sus hijos, otros en residencias, y muchos aquí solos en sus casas, o al menos sin poder salir.

               ¡Salgamos a buscar a nuestros mayores! Es necesario para ellos, pero también para nosotros.  Y para eso te necesitamos a ti, porque la parroquia está viva por medio de cada uno. Tú eres quién conoces que tu vecino, o alguien de tu portal está solo y necesita a su parroquia. Ayúdanos y dinos qué personas mayores de tu entorno necesitan compañía, ayuda, acompañamiento espiritual.

Tercera invitación: Ven a la parroquia a decirnos qué ancianos necesitan apoyo, compañía y atención, a Secretaría o uno de los sacerdotes.

 

Y comamos todos juntos

               Acabo con esta invitación. Hagamos fiesta, hagamos una comida en que nos juntemos con nuestros mayores, y compartamos la sabiduría de lo vivido y la alegría de nuestra fe. Será un banquete, en que además de comer podremos acoger su testimonio sobre tantas vividas.

Cuarta invitación: Comida con nuestros mayores, sábado 20 de diciembre, 13h.      

Un fuerte abrazo, de tu párroco,

Miguel Ángel Torrente