05 de diciembre de 2008

 

1. EL PLAN DE DIOS SOBRE LA FAMILIA

“La familia es el lugar del amor y la vida, mas aún, el lugar donde el amor engendra la vida,
porque ninguna de estas dos realidades sería autentica, si no estuviese acompañada de la otra”
(Juan Pablo II).

 

Querido amigo/a y hermano/a: Paz

En el misterio de la Encarnación, el Hijo de Dios ha asumido nuestra naturaleza humana de forma que ya nada humano le es extraño o ajeno. El pecado no, por supuesto.

Y el Hijo de Dios, tomando nuestra carne y sangre, comparte el destino de los hombres, comparte tu destino y mi destino, en auténtica solidaridad. Se hace “vecino” nuestro -lo sabes muy bien- en una familia, la familia de Nazaret que es la mejor imagen de toda familia humana. En aquella familia, en aquella “Iglesia domestica” se CONSAGRAN LAS RELACIONES HUMANAS QUE ALLI SE DAN, SEGÚN EL PLAN DE DIOS.

Nazaret suena muy bien. Nos sabe a vida de familia y a cálido hogar. Allí se divinizó la vida de cada día, la vida corriente. Allí se divinizó tu vida y mi vida que –por cierto- son bien corrientes y llenas de luces y sombras. Allí, en Nazaret, aquella familia –Jesús, Maria y José- hicieron sagrado el vivir de cada día.

Dios ha querido unirse al hombre como el esposo se une a la esposa y lo ha realizado en la entrega de Cristo que ha dado su vida por nosotros. Esta entrega de Cristo es vista por San Pablo como el gran signo de amor a la Iglesia que queda para siempre unida a El. La Iglesia es la esposa de Cristo. Y esta unión encuentra en el matrimonio un especial signo visible y tangible del amor entre ambos.

Pedimos al Señor que la familia –todas las familias- descubran su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo como imagen de la nueva humanidad que Dios quiere y ha establecido en Cristo-Jesús.