12 de enero de 2009

 

5. LA FAMILIA, FORJADORA DE UNA NUEVA CULTURA

 

Querido amigo/a y hermano/a: Paz

Recién estrenado el tercer milenio de la era cristiana, Juan Pablo II ha destacado la importancia de la Pastoral de la familia en orden a afrontar los desafíos del nuevo milenio. En su Carta Apostólica Tertio Millenio Adverniente, señala, “¿acaso no fué por medio de una familia, la de Nazaret como el Hijo de Dios quiso entrar en la historia del hombre?”. Ante los desafíos del nuevo milenio es preciso remontar la “crisis de la civilización del amor, y la vida, que depende estrechamente de la familia, cuna y transmisora de valores esenciales para la humanidad.

En la familia se vive el amor, se transmite la vida y la educación. Su importancia es decisiva en orden a la sociabilidad de la persona de modo que, a través de la familia se forja la sociedad. Por ello, la cultura –en gran medida- ha estado matizada por la realidad de las familias. Mas aún cuando se integra armónicamente el factor religioso.

Buena muestra de lo dicho es el cómo la cultura occidental ha sabido incorporar el arte sagrado, en gran medida inspirado por la devoción a la Sagrada Familia. Para que la familia sirva eficazmente al bien del hombre y de la sociedad, en lugar de seguir los derroteros de la cultura de la satisfacción, del materialismo egoísta y del utilitarismo, deberá emprender el camino de la cultura, de la civilización del amor y de la vida.

Los obispos españoles, al hilo de las afirmaciones del Papa, han afirmado: “el futuro de la humanidad se fragua en la familia; por consiguiente, es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia”.

La familia es “escuela del más rico humanismo” (GS 52) y “motor de la humanidad” donde se vive la fe y crece la Iglesia.

¡LA FAMILIA ES EL CORAZON DE LA NUEVA EVANGELIZACION!