Enero 2014

UNA SOLA VOZ Y UN SOLO CORAZÓN

    En el comienzo y… en el final del curso, siempre, me agrada dirigirme a Dios pidiendo la UNIDAD y, para ello, pido –también siempre- la fuerza del viento de su Espíritu…

    Desde esta parroquia de San Miguel su párroco, Señor, se atreve a pedirte la fe, la misma que Tú nos has dado. Esa que nos hace confesarte como ÚNICO DIOS Y SEÑOR, sin adaptaciones ni añadidos. QUE SEAMOS UNA SOLA VOZ Y UN SOLO CORAZÓN para proclamarte en todo lugar como Señor y Dios del universo.

    Y es que, Señor, estamos divididos por causa de nuestro pecado. Estamos divididos por culpa de nuestro egoísmo. Estamos divididos por causa de nuestra historia y de interpretaciones. Estamos divididos por causa de nuestras miras humanas. Ante esta gran verdad, y en la Semana de la Unidad, Señor, te pedimos desde lo más sincero y profundo de nuestro corazón: LLÉVANOS A LA UNIDAD.

    Vuestro párroco.